España
1942.
Jugaban
a estar muertos. Juan solía hacerlo de forma dramática hincando las
rodillas en el suelo y dejándose caer hacia delante. Aseguraba que
había visto morir así a un fusilado detrás del cementerio. El
Pelao prefería caerse hacia atrás torpemente. Pero el que mejor lo
hacía era Angelillo, el hijo de la viuda. Se agarraba el estómago
con manos crispadas y se desplomaba poniendo un gesto de agonía tan
real que daba escalofríos. A todos les sorprendía su manera de
meterse en el papel porque, cuando volvían a su casa, por el camino
seguía agarrándose la barriga y poniendo gesto de dolor.
jueves, 16 de abril de 2026
Hambre. Sara Nieto.
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