Mientras la lluvia arrecia sobre Santiago, nosotras vamos al supermercado y llenamos el carro con todo aquello que necesitamos. En los pasillos atestados, tú preguntas si puedes poner galletas de chocolate y tres postres de yogurt. Te digo que sí, hija, que puedes, y ponemos también suntuarios y hasta aquellas medias calientitas que tanto te hacen falta.
Luego, subrepticias, dejamos el carro en el pasillo apartado y salimos tomadas de las manos a la calle.
—¿Te gustó el paseo y el juego, hija?
—Sí mamá, me gustaría que fuera de verdad.
—La próxima vez, hija —miento enronquecida bajo la lluvia.
domingo, 30 de marzo de 2025
Juegos de ciudad. Pía Barros.
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