Se ha despertado transpirada y temblando y por unos
minutos le cuesta entender que está de este lado del sueño, que ha sido sólo
una pesadilla. Algo abominable la perseguía por túneles oscuros y húmedos,
tratando de engullirla con sus enormes fauces malolientes, hasta que pudo
llegar a una puerta y, al cruzarla, despertó. Más calmada, se dispone a dormir
nuevamente. Pero antes de apagar la luz, sólo para confirmar que ha sido un
sueño, se mira el brazo donde la mordió y entonces ve la huella, nítida y
profunda, de los enormes dientes de ese ser que la está esperando, del otro
lado, hambriento.
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jueves, 20 de diciembre de 2018
viernes, 23 de diciembre de 2016
Capilla ardiente. Patricia Calvelo.
Finalmente se ha quedado dormida. Después de llorar y llorar por él durante tantas horas. Después de mirar y mirar las fotos de él y acariciarlas y besarlas sin poder parar de llorar. Después de rezar y rezar para que él vuelva. Después de encenderle una velita a San Antonio para que él vuelva. Y otra velita a Santa Rita. Y otra a San Expedito para que él vuelva. Y sus rezos son oídos: él vuelve. Un poco tarde, vuelve, porque el fuego de las velas ya ha consumido todo: la imagen de San Antonio, la de Santa Rita, la de San Expedito, las cortinas, la cama, las fotos de él, el cuerpo de ella.
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