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sábado, 2 de mayo de 2026

La invitación. Jürg Schubiger.

Verano en el jardín. bajo el peral, chispeantes insectos. Ellos zumbaban; yo canturreaba con ellos. Estaba sujetando una malva a un bastón, quitando malas hierbas, haciendo esto y lo otro, y entre una cosa y otra, nada.
Entonces me habló una abeja:
-Hoy se casa nuestra reina -dijo-. Mi pueblo y yo necesitamos un padrino. Te hemos elegido a ti.
Me quité la tierra seca de los dedos.
-Gracias -dije-. ¿Qué debo ponerme?
-Alas -dijo la abeja.


martes, 4 de octubre de 2016

Inventos. Jürg Schubiger y Franz Hohler.

Cuando el primer hombre llegó a la Tierra, se la encontró vacía, y estuvo dando vueltas hasta que se cansó. Aquí falta algo, pensó, «una cosa con cuatro patas para sentarse encima. Así inventó la silla. Se sentó, y se quedó mirando el horizonte. Wonderful. Maravilloso. Aunque no lo suficiente. “Aquí falta algo”, pensó, “una cosa con cuatro esquinas para estirar las piernas por debajo y sobre la que apoyar los codos”. Así inventó la mesa. Estiró las piernas por debajo de la mesa, apoyó los codos encima y se quedó mirando el horizonte. Wonderful. Hasta que empezó a notar que el viento que se había levantado a lo lejos se acercaba poco a poco, trayendo negros nubarrones. Se puso a llover. No wonderful. “Aquí falta algo”, pensó, “una cosa con otra cosa encima que me proteja del aire y del agua”. Así inventó la casa. Metió en ella la silla y la mesa, se sentó, estiró las piernas, apoyó los codos y se quedó mirando la lluvia a través de la ventana. Wonderful. Entonces distinguió a otro hombre caminando bajo la lluvia. Se dirigía hacia su casa.
—Con permiso, ¿le importa si me pongo a cubierto? —dijo el otro hombre,
—Please —dijo el primero—. Por favor.
Y le enseñó todo lo que había inventado: la silla para sentarse, la mesa para las piernas y los codos, la casa con las cuatro paredes y el tejado encima para protegerse del aire y del agua, la puerta para entrar y la ventana para mirar hacia fuera.
Una vez que el otro hombre vio, probó y elogió todos los inventos, el primero le preguntó:
—¿Y qué ha hecho usted, querido vecino?
El otro se quedó callado. No se atrevió a decir que era él quien había inventado el viento y la lluvia. 



Inventos. Jürg Schubiger y Franz Hohler. Así empezó todo, 34 historias sobre el origen del mundo, 2007.