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domingo, 7 de noviembre de 2021

Ella buscaba un espejo. Rosalba Campra.

Ella suele aparecerse a los vendedores de los mercados dentro de un sueño con columnas rojas que forman parte de un templo en ruinas. Los vendedores la reconocen porque ya la han visto en ciertos antiguos espejos de bronce que cada tanto alguien desentierra. Eso es precisamente lo que ella busca, uno de esos espejos. Los vendedores fingen que revuelven entre los otros objetos mágicos, le dicen que no, que por ahora no tienen ninguno, que más adelante. No soportarían quedarse sin verla. Entonces ella regresa a su casa, se despierta, y olvida, hasta que la sueñan otra vez.

 

domingo, 25 de junio de 2017

En pos de la simplicidad. Rosalba Campra.

A los correctores de estilo de las editoriales.
Esta historia no me pertenece. Tampoco puedo decir que como me la contaron yo la cuento, porque para menor afán de los personajes he ido cambiando varias cosas. Así, en mi versión, a la hija recién nacida de la nueva favorita no la roba una concubina despechada y la abandona en un bosque; ni los campesinos que la encuentran la venden a un carbonero; ni la mujer del carbonero, celosa, la cede gratis a uno de los ínfimos burdeles que rodean la ciudad; ni la toman prisionera los piratas cuando por fin ha conseguido escapar; ni el ilusionista que la rescata la usa para probar sus trucos más peligrosos; ni el príncipe heredero que se enamora de ella al verla en un espectáculo en palacio es asesinado cuando, después de haberle ofrecido matrimonio, está regresando a sus habitaciones sin la protección de los guardias; ni ella, de pie bajo la luz de la luna junto al estanque de los lotos empieza a desvestirse para poner fin a sus desdichas ahogándose; ni se oye el grito de la que un tiempo fuera nueva favorita y es ahora emperatriz, que acaba de enterarse del asesinato de su hijo y que, asomándose a la ventana del pabellón especialmente construido para admirar la magnificencia de los lotos en flor, reconoce el lunar en forma de mariposa de aquella hija raptada hace tantos años en la piel blanquísima de la espalda de la desconocida que va entrando en el agua.