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miércoles, 5 de junio de 2024

Una realidad. Fabián Vique.

Me desperté a las tres de la madrugada sobresaltado, bañado en sangre, con un puñal clavado en el medio de mi pecho. «¡Menos mal!», me dije, «es sólo una realidad». Y seguí durmiendo.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Para salir del pozo. Fabián Vique.

Para salir del pozo lo mejor es una buena escalera, lo suficientemente alta y resistente para llegar a la superficie sin tener que andar haciendo maniobras complicadas.
En su defecto , un ascensor o una cuerda bien larga y fuerte, con una roldana bien agarrada a alguna parte , y en lo posible un gorila afuera, con la fuerza y la paciencia necesarias para tirar para arriba sin hacer demasiadas preguntas.
Una vez en la superficie, actuar con naturalidad, como si tal cosa, silbando bajito.

 


domingo, 23 de mayo de 2021

Para acabar de una vez con el dinosaurio. Fabián Vique.

Entonces le dijo:
—Perdón señor Dinosaurio, pero ¿me puede decir qué hace usted aquí, o qué hago yo en este lugar? Porque somos de realidades o por lo menos de tiempos diferentes, así que o usted está mal o yo estoy mal, o yo no soy lo que creo ser, o usted no es un dinosaurio real sino soñado o alucinado o vaya uno a saber qué. ¿Me puede sacar de una buena vez de toda esta confusión, de esta ambigüedad, de esta insoportable y angustiante bruma interpretativa?
El dinosaurio no era muy afecto a la comunicación verbal y no le respondió. Luego lo aplastó con su enorme pata y empezó a comerlo lentamente a lo largo de los días hasta que el protagonista del célebre microrrelato quedó convertido en un puñado de huesos blancos y relucientes que todavía están allí.


miércoles, 12 de febrero de 2020

Si todo es como parece. Fabián Vique.

Si lo que nos alumbra es el sol de la mañana y no una ilusión óptica, si son las ocho en punto y no las seis de la tarde, si hoy es seis de mayo y no veinticuatro de noviembre, si el capitán no se despertó en un mal día y lo que acaba de ordenar no es otra cosa que "fuego", si los soldados que me apuntan no olvidaron cargar los fusiles, si estamos en la realidad y no en otra pesadilla, si todo es como parece, éstas vendrían a ser mis últimas palabras.

La vida misma y otras microficciones, 2010.
 

martes, 23 de julio de 2019

Telefonía móvil. Fabián Vique.

La telefonía móvil acaba de desarrollar un novedoso sistema de comunicación. Consiste en buscar en la agenda del aparato el nombre de la persona amada y, una vez localizado, besar la pantalla. El beso saldrá dirigido inmediatamente.
El sistema tiene una enorme ventaja con respecto a los anteriores: El mensaje no llega al teléfono de la persona sino directamente a su corazón.
En el haber, no obstante, hay todavía dos pequeños detalles, en los que los ingenieros están trabajando para perfeccionar el servicio. El primero es que, a diferencia de los tradicionales, estos mensajes todavía tardan demasiado tiempo en llegar (meses, a veces años). El segundo (que no es una anomalía misma, sino una consecuencia de lo anterior), es que las demoras hacen que los mensajes se vuelvan volátiles, con lo cual casi siempre acaban incrustados en corazones desconocidos, cuando no estampados contra un árbol.


La vida misma y otras microficciones. Fabián Vique, 2010.
 

viernes, 24 de agosto de 2018

En la necrópolis. Fabián Vique.

Cuando vi mi nombre en la lápida, me dije: “qué curioso, un tipo con mi mismo nombre”. Cuando me acerqué y vi la foto, reflexioné: “qué curioso, un tipo con mi misma cara”. Cuando me dirigí a un sepulturero, le conté el hecho y con mi mejor gesto de suficiencia le comenté que seguramente la gente supersticiosa interpretaría esa clase de coincidencias como pruebas de vidas ultraterrenas o paralelas, el tipo siguió cavando como si no hubiese oído nada.

sábado, 4 de agosto de 2018

No todo es sueño el de los ojos cerrados. Fabián Vique.


Me desperté y la casa era más alta y más vieja y no era la casa. Me desperté y un grupo de adolescentes contaba historias de terror alrededor de una fogata y yo era uno de los adolescentes y era uno de los personajes de una de las historias. Me desperté y unos médicos debatían sobre las condiciones del colon que examinaban y al parecer era el mío y yo era uno de los especialistas y emitía alegremente mis opiniones. Me desperté y todo estaba en orden, la pared naranja, la tele encendida, el reloj en la pared. Me desperté y viajaba en un tren que trepaba una montaña. Me desperté y estaba dormido, soñando.


domingo, 24 de junio de 2018

Variaciones sobre el sueño de Chuang Tzu. Fabián Vique.

Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Una mariposa cualquiera, una mariposa anónima, arquetípica. Por eso es un error y un signo de omnipotencia pretender que una mariposa, cuando sueña con un hombre, sueñe con ser un hombre específico, sea este Chuang Tzu, Matusalén, Buda o el carnicero Enrique. Cuando una mariposa sueña que es un hombre sueña un hombre vacío de identidad, un hombre anónimo, arquetípico, abstracto. Para una mariposa no existe Chuang Tzu ni ningún otro hombre en particular. Para una mariposa todos los hombres son iguales.