jueves, 10 de abril de 2014

Vapor y niebla. Microrrelato. Eva Sánchez Palomo.



Salí de la ducha al vapor del cuarto de baño. Me até el albornoz a la cintura y bajé la cabeza para colocarme la toalla en el cabello. Al subirla me encontré en el Londres victoriano, a orillas de Támesis, una noche de rumor de niebla y luna fría. 
Las torres de Westminster, débilmente iluminadas, se recortaban no muy lejos y del río ascendía una espesa bruma que imprimía a la realidad una leve claridad de ensueño.
Por el sendero, a mis espaldas, ascendía una sombra corpulenta que la niebla deformaba mientras se acercaba velozmente. Al segundo había a mi lado una capa renegrida, una mano fuerte y un cuchillo. Una luna fantasma, abrazada por la bruma, se reflejó en el filo curvo. Cerré los ojos.
Al abrirlos vi el reflejo de mi rostro horrorizado en el espejo humedecido de mi baño.


2 comentarios:

  1. Se debió de encontrar con Jack el desrripador, por suerte, todo era una ensoñación. Lo malo es que aparezca ahora el asesino de Psicosis.
    Buenas descripciones en un ameno relato. Un saludo.

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  2. Gracias, Ángel.
    Creo que sí, que fue el Destripador. Espero que no se encuentre ahora con el de Psicosis, que todo no fuera más que una desviación espacio-temporal momentánea.
    Un saludo.

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