sábado, 20 de enero de 2018

Un solo deseo. Umberto Senegal.

Al caracol que le enviaron las olas hasta la playa, le descubrió forma de lámpara. Otra especie de lámpara de Aladino, discurrió esperanzado y comenzó a frotarla. Un solo deseo. No necesitaba más. Con sus ojos zambulléndose en el mar acarició en vano, hasta el anochecer, al dorado caracol. Nada sucedió. Ya no hay lámparas de Aladino. Un simple caracol. Y lo tiró mar adentro regresando a su vivienda sin darse cuenta de la seductora sirena que, un poco retrasada y confiando en encontrar allí al amor de su vida, llegó hasta el lugar donde aquel hombre había encontrado el caracol.

Alucinamientos. Umberto Senegal, 2013.
 

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