martes, 1 de noviembre de 2016

El profesor. Thomas Bernhard.

El profesor se ha vuelto loco estudiando a las mariposas. Primero lo llevaron a un establecimiento, pero al cabo de dos años volvieron a soltarlo, al llegar a la conclusión de que su locura no era peligrosa para la gente. Tenía la originalidad de corretear por el parque con un cazamariposas, lo que resultaba muy divertido, porque el profesor es un personaje más bien enclenque. Casi no hace ninguna comida y, por deseo suyo, colocan en su habitación una gran pizarra negra en la que escribe la palabra ALEGRÍA. Siempre que escribe en ella la palabra ALEGRÍA, llama a un enfermero que tiene que borrarla con una gran esponja. Y cada vez recibe por ello una moneda del profesor, de modo que ya tiene un saco repleto de esas monedas. Cuando el profesor tiene que salir del sanatorio, lo cual lo entristece mucho, ruega que dejen la palabra ALEGRÍA escrita en la pizarra. Dice que dará al enfermero la orden de borrarla en un momento todavía muy lejano. Realmente los empleados del establecimiento se muestran inconsolables cuando vienen a buscar al profesor y se lo llevan a la finca de su hermana. Allí puede moverse libremente, pero él sólo vive recordando su estancia en el establecimiento. Todo lo ocurrido antes lo ha olvidado hace tiempo. Allí en la finca, en verano, viste trajes blancos y de color crema. Los aldeanos se burlan de él cuando lo ven paseando por las colinas con su cazamariposas. No obstante, a partir de cierto día, solo quiere salir de casa de noche, lo que no quieren consentir su hermana y el médico de la familia, que le dedican todo su existencia. Sin embargo, él logra imponer su voluntad. Dice que quiere atrapar las luces, porque no hay nada más precioso que la luz. Dice que quiere coleccionar las luces, conservarlas en un sitio seguro y publicar un libro sobre ellas. De modo que por la noche se pasea sin ser molestado. Una noche llega a la vía férrea. Levanta su cazamariposas hacia las dos luces del expreso que van aumentando rápidamente de tamaño. Cuando están justo delante de él las atrapa con un veloz movimiento de sus manitas juntas.

Acontecimientos y relatos, Thomas Bernhard. 1997.
 

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