sábado, 17 de noviembre de 2018

Decepción. Miguel Ángel Zapata.

La publicidad es engañosa, una mentira con P.V.P. y actores fuera de lugar.
En los anuncios de aquellos cereales se aseguraba el premio magnífico de una peonza en el interior de la caja. Terminé los cereales, indagué dentro del rectángulo troquelado como un mago en apuros y pude sacar: veinte doblones de oro, un broche de esmeraldas, un ejemplar de la primera edición de la Odisea firmado por su autor, el cartón original de Goya para el tapiz El columpio, una carta de Greta Garbo a su amante Ivana Petruschka, la bota con que Maradona impulsó el balón a la red en el partido ante Inglaterra de Méjico 86, la peluca ensangrentada de Robespierre, un fragmento de roca lunar, el primer bombín cinematográfico de Chaplin con un bastón y un bigotito de pega dentro, el cráneo de Yorick que Hamlet sostuvo en su mano, una sandalia de César con tierra gala en la suela.
Pero (ay, supina decepción) de la peonza prometida, ni rastro.


Baúl de prodigios. Miguel Ángel Zapata, 2007.

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