viernes, 25 de mayo de 2018

Fundación de los vientos marineros. Eduardo Galeano.

Según los cuentos de la antigua marinería, la mar era quieta, un inmenso lago sin olas ni olitas, y sólo a remo se podía navegar.
Entonces una canoa, perdida en el tiempo, llegó al otro lado del mundo y encontró la isla donde vivían los vientos. Los marineros los capturaron, se los llevaron y los obligaron a soplar. La canoa se deslizó, empujada por los vientos prisioneros, y los marineros, que llevaban siglos remando y remando, por fin pudieron echarse a dormir.
No despertaron nunca.
La canoa se estrelló contra un peñón.
Desde entonces, los vientos andan en busca de la isla perdida que había sido su casa. En vano deambulan por los siete mares del mundo los alisios y los monzones y los ciclones. Por venganza de aquel secuestro, a veces echan a pique los barcos que se les cruzan en el camino.

 

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