lunes, 27 de julio de 2026

Libro del desasosiego. Fragmento 466. Fernando Pessoa.

El hombre no debe poder ver su propia cara. Eso es lo más terrible de todo. La Naturaleza le dio el don de no poderla ver, como también el de no poder mirar sus propios ojos.
Sólo en el agua de los ríos y de los lagos podía él contemplar su rostro. Pero hasta la postura que había de adoptar era simbólica. Tenía que curvarse, inclinarse para cometer la ignominia de verse.
El inventor del espejo envenenó el alma de los hombres.

Libro del desasosiego, 1982.

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